Apaga las luces, pero no me hables así, toma lo que quieras, pero cierra la puerta, aquí no tengo nada que me pueda faltar para seguir adelante sin ti. Miénteme, así tendré algo en que creer, mírame a los ojos, sabes que te creo, dices que me ves bien después de todo, yo no puedo decir que te equivocas. Escribimos la historia demasiado rápido como para que pudiese adentrarse en cualquier corazón, y aun así, sin lograrlo termina, ¿No es una buena razón para estar tan bien como lo estoy ahora?. ¡Ah, lo olvidaba!, Al irte prende nuevamente una luz, asegúrate de no dejar tu orgullo de amigo perfecto al cerrar la puerta, que a mi no me interesa.
Fernando Peláez.
01/12/10 - 12:31 A.M.
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